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Los vampiros estelares son unas criaturas extraterrestres introducidas por Robert Bloch en su relato El vampiro estelar.

AparienciaEditar

"...Junto a la ventana, en el rincón, se hizo visible un resplandor rojizo.... sangriento. Muy despacio, pero en forma contigua, la silueta de la Presencia fue perfilándose cada vez más, a medida que la sangre iba llenando la trama de la invisible entidad de las estrellas. Era una inmensidad de gelatina palpitante, húmeda y roja, una burbuja escarlata con miles de apéndices, unas bocas que se abrían y cerraban con horrible codicia... Era una cosa hinchada y obscena, un bulto sin cabeza, sin rostro, sin ojos, una especie de buche ávido, dotado de garras, que había brotado del cielo estelar. La sangre humana con la que se había nutrido revelaba ahora los contornos del comensal. No era espectáculo para presenciarlo un humano."

Los vampiros estelares son unos horrores amorfos carentes de rostro cuya única facción reconocible es su enorme y pavorosa boca, repleta de afilados colmillos. Su cuerpo está repleto de unos musculosos tentáculos lo suficientemente fuertes para aplastar a un hombre y acabados en unas ventosas que utiliza para drenar la sangre de sus víctimas. Suelen permanecer invisibles y solo toman consistencia una vez que ya se han alimentado.

ComportamientoEditar

Los vampiros estelares solo suelen pasarse por la Tierra si son convocados por un brujo mediante un hechizo que Ludvig Prinn dejó por escrito en el De Vermis Mysteriis. Si el que ha pronunciado el conjuro para convocar a esta criatura es lo suficientemente poderoso, el vampiro estelar, en vez de devorarlo, le jurará lealtad eterna y se convertirá en su protector invisible. Es por eso por lo que en el pasado se creía que los vampiros estelares eran un tipo de demonios familiares.

Lo peligroso sería que un hechicero inexperto intentase convocar a un vampiro estelar. Si algo fallase, la criatura se presentaría ante él y lo mataría drenándole toda su sangre. Luego el ser regresaría al espacio, ya saciado, dejando tras de sí el cadáver de aquel que cometió la imprudencia de invocarle.

CuriosidadesEditar

  • Al parecer, los vampiros estelares siempre anuncian su presencia soltando una monstruosa carcajada.
  • Según cuentan, Ludvig Prinn vivió la última etapa de su vida "en una tumba prerromana, rodeado de sirvientes invisibles". Parece ser que dichos sirvientes no eran otra cosa que vampiros estelares. Lo más curioso es que, cuando Prinn fue arrestado, no se encontró a ninguno de ellos en su guarida, ya que por algún motivo le habían abandonado.
  • Es una de las tres criaturas lovecraftianas que aparecen en el videojuego Scribblenauts.